¿Cuáles son los nombres de moda para bebés?

El Instituto Nacional de Estadística publica cada año los nombres de los recién nacidos en España. ¿Sabes cuáles son los nombres de moda para bebés?

Chupetes personalizados

La elección del nombre para el futuro bebé suele ser uno de los temas más discutidos y opinados en familia durante la gestación. Papá puede querer una cosa y mamá otra; a veces, cuando los dos están de acuerdo, son los abuelos quienes piensan que sería mejor otro nombre; y hasta puede ser que nuestra hermana se empeñe en que no le demos el disgusto de llamar «así» a su primera sobrina… Todo el mundo tiene sus preferencias y nadie deja de dar su opinión.

La elección del nombre no es algo menor, hay que atender a diversos criterios y tener en cuenta muchos factores que podéis leer en anteriores posts de nuestro blog de chupetes personalizados.

Top 10 de los nombres para niños

En 2013, según datos del Instituto Nacional de Estadística, estos son los 10 nombres más elegidos por los padres para sus hijos varones:

  1. Hugo
  2. Daniel
  3. Pablo
  4. Alejandro
  5. Álvaro
  6. Adrián
  7. David
  8. Mario
  9. Diego
  10. Javier

Top 10 de los nombres para niñas

Los 10 nombres de niñas que han tenido más éxito en 2013, según consta en el INE, han sido:

  1. Lucía
  2. María
  3. Paula
  4. Daniela
  5. Martina
  6. Carla
  7. Sara
  8. Sofía
  9. Valeria
  10. Julia

Nuestro ranking

En Chupetes.com hemos establecido nuestro propio ranking de nombres en 2013 y los ganadores han sido: Pablo, Alejandro y Daniel los nombres más elegidos para personalizar los chupetes de niño. Y María, Lucía y Carmen los que más han abundado, por este orden, al solicitar chupetes personalizados para niñas.

Cómo dar el biberón correctamente

Lo ideal es que los bebés sean amamantados. Cuando esto no es posible, hay que vigilar que tomen su biberón sin tragar aire.

Dar el biberón correctamente

Lo primero es elegir un buen biberón. A nosotros nos gustan los biberones de Avent, porque tienen un sistema anticólico que reduce la posibilidad de tragar aire. Normalmente, cuando el bebé succiona la tetina del biberón, se forma un vacío en la botella que reduce el flujo de leche; esto hace que el pequeñín, de forma instintiva, chupe con más fuerza, con lo que tragará más aire. En los biberones Avent, el borde de la tetina está pensado para que se flexione, de este modo, el aire entra dentro del biberón mientras el bebé succiona, pero no puede entrar en el estómago del pequeño, gracias a su válvula especial anticólico.

No esperemos a que el bebé esté hambriento para alimentarle. Si sabemos que tiene hambre, preparemos su biberón cuanto antes, para que no se dispare su ansiedad y quiera tragar con demasiadas prisas.

Hay que tomarse tiempo. Para dar correctamente el biberón, papá, mamá o la persona encargada de alimentar al pequeño deben sentarse cómodamente, sosteniendo al bebé con ángulo de 45º, nunca tumbado del todo, y hablarle, acariciarle y mirarle a los ojos mientras se alimenta. Tomar el biberón lleva su tiempo, igual que amamantar; que no sea un mero trámite, sino un momento especial, lleno de sensaciones placenteras, ideal para relacionarnos con el bebé y transmitirle cuánto le queremos.

Debemos hacer pausas. Mientras le damos su biberón, conviene parar una o dos veces para que el bebé, si ha tragado aire, lo expulse. Podemos ponerle en posición vertical, apoyado en nuestro hombro o nuestro pecho o bien bocabajo sobre nuestro regazo, y hacer una pausa antes de proseguir con la toma.

Sin apurar el biberón. No dejemos que siga succionando hasta la última gota. Cuando no quede suficiente para tapar la tetina, retiremos ya el biberón antes de que quede totalmente vacío.

¿Una siesta en cualquier parte?

Llegan las vacaciones y salimos más, los días son largos, hace buena temperatura por la noche, las calles están llenas de terrazas… ¿Le perjudica al bebé dormir en cualquier parte?

Reposacabezas Sophie la jirafaLos niños tienen que acostumbrarse a que la vida es cambiante y hay que adaptarse a lo que haya. Es verdad que cuando son bebés muy pequeños conviene establecer rutinas y no salirse de ellas hasta que aprendan que ahora toca comer, luego dormir, después jugar, a continuación el baño… Eso les da seguridad y se adaptan a un orden que viene bien a toda la familia.

Pero pronto podremos disfrutar con ellos de salir a casi cualquier parte y, si tienen sueño, se dormirán en su sillita sin problemas.

No es lo mismo un bebé pequeño que uno grande

Con un bebé de pocos meses, hay que respetar sus horarios casi a rajatabla, porque si alteramos sus ritmos, se descentrará, se mostrará irritable, comerá mal, dormirá peor… Pero con un bebé algo mayor podemos dejarle que se eche una siestecita mientras nosotros estamos tranquilamente tomando algo.

No se trata de salir de marcha con el pequeño hasta la madrugada, pero sí puede adaptarse a dormir en una terraza, un lugar no muy ruidoso y bien ventilado. Si le vemos con sueño, le facilitamos su chupete y su almohadita para que se duerma. A nosotros nos gusta este reposacabezas de Sophie la jirafa, porque es de terciopelo suave y mullido, ideal tanto para la sillita de paseo como para la del coche. ¡Pronto iremos a casa y nuestro bebé podrá continuar durmiendo en su cunita!

El árbol de los chupetes, una bonita iniciativa

En muchas ciudades se establece un lugar donde los niños puedan dejar su chupete y decir adiós a una etapa que, inevitablemente, deben superar.

Arbol de los chupetes

Los árboles de los chupetes, esos lugares públicos llenos de chupetes usados, suelen deberse a la acción de madres que desean ayudar a sus hijos a desprenderse de su preciado amigo y también, algo loable, a algunos ayuntamientos.

En España contamos con árboles de los chupetes en varios lugares, como Torremolinos, Sevilla, Ávila, Badajoz, en el Vall d’Aran, en Cataluña… La última iniciativa en este sentido es el pozo de los chupetes de Logroño, ciudad que ya contaba con su árbol. Ahora los niños van a poder tirar su chupe en el fondo para no verlo nunca jamás.

Una idea bonita

La idea de hacer esta especie de cementerios de chupetes existía ya en otros países, por ejemplo en Suecia, Alemania o Dinamarca. Dicen que el origen de los árboles de los chupetes fue fortuito, que surgió en un parque de Copenhague donde el personal encargado de la limpieza, sorprendido por la cantidad de chupetes que se perdían, decidió colgar en un árbol todos los que encontraban.

En España había costumbre de dejárselo a los Reyes Magos en la noche del 5 de enero o entregarlo a sus majestades en las cabalgatas para que trajeran juguetes más propios de niños de mayores.

El árbol de los chupetes es una bonita confabulación de los adultos para que los niños puedan colgar sus chupetes y olvidarlos para siempre o, si lo necesitan, pasar a verlos alguna vez.

Crecer no es fácil. A muchos pequeños les cuesta cerrar una etapa y necesitan de nuestra ayuda para decir adiós al chupete y seguir avanzando. Es bonito echarles una mano.

¿Tú lees cuentos a tus hijos?

La Asociación Española de Pediatras de Atención Primaria ha recordado el derecho de los niños a escuchar cuentos.

Leer cuentos a los niños

¿Por qué son importantes los cuentos?

Leer cuentos a los bebés, enseñarles libros con imágenes, contarles historias es importante porque estimula sus sentidos: la vista, el oído; desarrolla su motricidad al señalar, pasar hojas, manipular el libro; ejercita su comprensión; mejora su desarrollo lingüístico y la adquisición del lenguaje, que se produce entre los 10 y 30 meses, pero que se debe ir preparando desde el mismo momento de nacer; contribuye a su maduración psicoafectiva, activa su cerebro y les permite pasar tiempo en exclusiva junto a sus padres.

Los cuentos enseñan a los niños que todo el mundo tiene problemas, pero que las dificultades pueden superarse, que hay formas más o menos adecuadas de afrontar la adversidad, pero que siempre merece la pena luchar por seguir adelante.

¿Cuándo empezar a leer cuentos?

Cuanto antes. Hay magníficos libros para bebés porque ellos empiezan muy pronto a interesarse por las imágenes coloristas, las formas, quieren señalar, descubrir en los libros esos objetos de su entorno cotidiano, escuchar qué sonidos hacen los animales, los coches, ver otros niños como ellos… Los bebés llegan a un mundo en el que tienen todo por conocer y su curiosidad es ilimitada. Alimentémosla.

El cuento de buenas noches

No valen excusas de estrés, falta de tiempo… Tenemos que ser capaces de dedicar a nuestros hijos al menos 20 minutos cada noche de tiempo exclusivo, solo para ellos, sin obligaciones, ni interrupciones.

Leer cuentos a los niños establece un vínculo amoroso y duradero entre padres e hijos, esa comunicación diaria de intimidad es un tiempo muy valioso para la educación, en que los niños están muy receptivos a ser orientados por los padres.

El cuento de buenas noches marca la transición tranquila hacia el momento de afrontar la noche a solas. Hacer siempre lo mismo crea una rutina, y tras la rutina vendrá el hábito.

Los padres transmiten en ese acto su cariño por los hijos y les dan herramientas esenciales para enfrentarse a su vida.

¿Cuándo dejar de leer con ellos?

Nunca mientras ellos así lo quieran. No dejemos de leer cuando hayan aprendido a leer en el colegio, sigamos con libros adaptados a su edad. Cuando son muy pequeños leeremos nosotros; luego un rato ellos y otro nosotros; más adelante, les escucharemos y prestaremos atención a lo que nos lean; y cuando sean mayores, cada uno leerá lo suyo, pero seguiremos comentando sobre lo que leemos y escucharemos sus observaciones y recomendaciones de lectura.

Los niños a los que sus padres les han leído en casa tienen mejores resultados de aprendizaje y más altas tasas de éxito escolar

No podemos esperar que a nuestros hijos les guste leer si no hemos disfrutado de la lectura con ellos. A menudo se comete el error de dejar en manos de la escuela el aprendizaje de la lectura sin participar desde el hogar. Si en casa no amamos los libros, si no los disfrutamos, si los niños no nos ven leer, si no les leemos cuentos…, pensarán que la lectura es una mera obligación del colegio.

Solo quiere su viejo chupete

Algunos niños no quieren más que su viejo chupete y es imposible cambiárselo por uno nuevo.

Chupetes personalizados

¿El chupete de vuestro hijo tiene la tetina amarillenta, deformada por el uso e incluso con pelusillas incrustadas en la goma? No dudamos de vuestros desvelos como padres, porque sabemos de niños a los que no hay forma de cambiarles su viejo chupete por uno nuevo sin provocar un drama en toda regla. ¿Qué hacer con estos nostálgicos?

Cuando un niño prefiere su chupete «de toda la vida» es como cuando quiere el suave camisón usado de mamá, una almohadita polvorienta o su peluche renegrido. Ha elegido su objeto de apego y no soporta que le den el cambiazo.

Podemos transigir un poco, pero llegará un momento que la seguridad y la higiene estén por encima y no nos quedará otro remedio que disgustar a nuestro pequeño. Eso sí, de la manera menos traumática posible.

Lo mejor es que procuremos lavar su dudú, su sabanita o lo que sea de vez en cuando y, para que no proteste, hay que hacerlo a mano, con un jabón neutro, sin perfume y sin suavizante. Sería deseable que la prenda se secara al sol un rato o al aire libre, pero también la secadora es buena, porque nos permitirá tener pronto la prenda como nueva.

Es el momento del cambio

Con el chupete, lo ideal es tener varios desde un primer momento. Pero si ya es demasiado tarde, tendremos que ir introduciendo el nuevo, que deberá ser más vistoso, con un color atractivo o un chupete personalizado con su nombre… Algo, en fin, que lo presente como una ventaja a ojos del niño. Al principio podemos dárselo a ratos para que vaya tomando «sabor» y al bebé no le resulte extraño. No olvidéis que antes del primer uso, hay que esterilizar cualquier chupete, por muy envasado que venga de fábrica. Una vez que el pequeño empiece a aceptar el nuevo chupete, retiraremos el viejo, y, a partir de ahora, procuraremos que siempre tenga varios en uso.

En el caso de que la tetina esté rota, existe peligro y, por lo tanto, no podemos andar con contemplaciones: la sustitución del viejo chupete por uno nuevo deberá hacerse de forma inmediata.30

A mordiscos con el chupete

Tener dientes es una gran ventaja. Muchos bebés se muestran tan encantados con esta novedad que les da por practicar y liarse a mordiscos con su chupete.

Morder el chupete

¿Tu hijo aprieta con los dientes la tetina del chupete y tira en dirección contraria con todas sus fuerzas? Es normal.

Por una parte su instinto de succión ha disminuido con los meses, y ahora la actividad de chupar y chupar empieza a no parecerle tan divertida ni necesaria. Ya no es el bebé pequeño que dormía o comía, y viceversa. Ahora puede hacer un montón de cosas apasionantes y empieza a ser mucho más autónomo.

Ha descubierto que con sus nuevos dientecitos puede roer, rasgar, romper… y eso es toda una novedad que necesita practicar. Además, aprisionar la tetina de su chupete con las encías, donde aún no han irrumpido los dientes, también le ayuda a calmar algunas molestias y contribuye a que las piezas dentales afloren.

El chupete no se muerde

El problema es que los chupetes no están pensados para ser mordidos. Los chupetes calman, satisfacen el instinto de succión, alivian los dolores y los miedos, inducen el sueño, establecen rutinas, fijan hábitos, previenen la muerte súbita… pero no son para morderlos. Para eso están los mordedores.

Cuando un bebé empieza a morder su chupete corre el riesgo de romper la tetina, desgarrarla y, tal vez, ingerir algún trozo. Lo normal es que no sea grave, pero puede serlo. Por eso los padres harán bien en evitar que esto ocurra.

Si el bebé empieza a morder el chupete, hay que:

 Retirar el chupete de su boca y decirle «NO, el chupete es para chupar, no para morder».

♥ Ofrecerle un mordedor en su lugar.

 Procurar darle el chupete exclusivamente para dormir.

 Revisar cada día el buen estado de las tetinas de los chupetes, y sustituirlos cuando tengan alguna erosión o desgarro.

♥ Plantearse si ya ha llegado el momento de decir adiós al chupete.

 

El drama de olvidarse el chupete

La mayoría de los padres han pasado por esta experiencia: olvidarse el chupete del bebé y darse cuenta demasiado tarde.

El drama de olvidar el chupete

El bebé va a dormir en casa de los abuelos, llega la hora de acostarse y ¿dónde está el chupete? El drama está servido. El pequeño, que ya se mostraba algo cansado, alterado por las novedades y añorando su rutina, se empieza a poner nervioso. Reclama ese amigo que le tranquiliza y lo hace cada vez con más vehemencia.

¿No puede resignarse?

No. Para el bebé resulta imprescindible su chupete. Si tiene el hábito de usarlo, no va a atender a razones del tipo «mañana compramos uno». El chupete induce su sueño, y sin él no es capaz de conciliarlo. Se sentirá cada vez más desesperado y le resultará imposible dormir por más cansado que se encuentre.

A los adultos nos pasa algo parecido: llegamos a un hotel y no pegamos ojo porque la almohada es demasiado alta o el colchón demasiado blando. No nos ponemos a llorar a gritos, pero no por falta de ganas.

La mayoría de los bebés establecen una relación de apego con su chupete. Para ellos no se trata de un simple objeto que chupar, sino de una especie de asidero que les salva de sus miedos, inseguridades, tristezas, malestares… Los bebés tienen que adaptarse a un mundo lleno de peligros, demasiado grande para su pequeño tamaño. Por eso se aferran a objetos que les transmiten seguridad, como un dudú, un peluche, una prenda que huele a mamá o su querido chupete.

Más vale prevenir

Si no queremos que nuestro hijo pase una mala noche, ni pasarla nosotros, haremos bien en prevenir este tipo de situaciones. No basta con tener un chupete, hay que proveerse de varios: para nuestra casa, para la de los abuelos, para el bolso de paseo, para el coche… De este modo también evitaremos que el bebé tenga apego a un solo chupete y lograremos que admita con naturalidad que cada cierto tiempo hay que cambiar el chupete o que el de casa es distinto del de casa de los abuelos o del que hemos tenido que comprar de madrugada en una farmacia de urgencias.

¿Cuánto tiempo al día con el chupete?

A veces los padres se preguntan si su bebé pasa muchas horas al día con el chupete puesto. ¿Existe un máximo recomendable?

Cuánto tiempo al día con el chupete

No todos los niños tienen las mismas necesidades de succión, ni estas permanecen inmutables durante los primeros meses y ni siquiera a lo largo del día. Cada pequeño es diferente, como también lo es el apego que siente por su chupete.

Los niños suelen utilizar el chupete más o menos hasta los dos años y, a partir de entonces, conviene ir retirándolo. Pero mientras llega el momento de despedirse de su querido chupete, hay que procurar que no lo tengan puesto todo el día.

Al principio más, y luego menos

Es verdad que los bebés muy pequeñitos sienten mucho alivio y se tranquilizan cuando se les pone el chupete; pero pasados los primeros meses, cuando empiezan a utilizar sus manitas y a ser más autónomos, no conviene que estén “taponados” a todas horas.

El chupete debe limitarse a los momentos de mayor ansiedad, cuando el bebé está lloroso, malito, quejicoso…, o para la hora de conciliar el sueño. Darle su chupete y su mantita le indicará que ha llegado el momento de dormir.

Cuando el bebé es mayor, podemos retirarle el chupete de la boca una vez que se haya quedado dormido; seguro que ni se dará cuenta y así se acostumbrará a ir prescindiendo de él. En cambio, cuando es pequeño, conviene dejárselo puesto, ya que, según algunos estudios, podría ayudar a prevenir la muerte súbita.

Todo tiene su momento

Así pues, no existe un máximo de tiempo al día con el chupete, como tampoco hay un mínimo. Los padres sabrán enseñar a su hijo a hacer un uso racional de su chupete y a guardarlo durante la mayor parte del día para tener nuevas experiencias con su boca, como aprender a hablar, reírse a carcajadas y probar a qué sabe el mundo que tiene por descubrir.

Todo se lo lleva a la boca

Los bebés se llevan todo a la boca. Es normal, porque en esa zona tienen una mayor sensibilidad. Probar todo lo que pillan es la mejor forma de conocer el mundo.

Todo se lo lleva a la boca mordedores

En la boca del bebé la concentración de terminaciones nerviosas es mayor que en cualquier otra parte de su cuerpo, así que para saber exactamente cómo es algo, si está duro o blando, si es áspero o suave, caliente o frío…, lo más rápido es probarlo.

Los niños se llevan todo a la boca hasta después de su segundo año de vida. Además, durante la etapa de la dentición, el afán chupador se intensifica, porque la mayoría de los bebés sufren molestias en las encías y necesitan morder, roer, rasgar, rozar, aplastar… para facilitar la erupción de dientes y muelas.

Los adultos hemos olvidado cómo era ese proceso, pero, según parece, a los pequeños les provoca dolor, irritación y unas ganas locas de frotar sus encías con cualquier cosa. Tenemos que permanecer alertas para evitarles riesgos, como que se lleven a la boca productos peligrosos que puedan tragar o que resulten antihigiénicos.

En boca tapada…

Una solución es ponerles el chupete en situaciones de peligro o de empecinamiento por comerse el móvil de mamá o la mesa de la sala de espera del pediatra. Así, si tienen la boca ocupada, no les interesará tanto probar cualquier objeto inadecuado.

Otra opción es procurarles elementos seguros con los que satisfagan su necesidad de morder, y para ello se han inventado los mordedores. Estos elementos deben poder esterilizarse y estar fabricados con materiales no tóxicos. A nosotros nos gusta el mordedor chupete de Sophie la jirafa, práctico, ergonómico, ideal para que el bebé lo manipule con sus pequeñas manitas. Tiene un efecto masajeador que alivia las molestias de las encías, el dolor y la inflamación.

Mordedores para calmar y aprender

Pero el mordedor de Sophie la jirafa es también un juguete y, como tal, tiene funciones didácticas. Gracias a su forma, facilita la prensión, manipulación, agarre… para que el bebé ejercite la motricidad fina y aprenda a diferenciar entre sus diversas texturas, relieves, rugosidades… El mordedor chupete de Sophie la jirafa es cien por cien natural, fabricado con caucho, sin pinturas, seguro y atóxico, un agradable compañero de juegos que alivia molestias. Y puede usarse desde el nacimiento.