Trucos para quitar el chupete

Todo llega en la vida, y el momento de decir adiós al chupete también. ¿Cuáles son los mejores trucos para quitar el chupete?

Trucos para quitar el chupete

Hay niños que muestran un tremendo apego por su chupete incluso cuando ya han dejado lejos la fecha de su segundo cumpleaños. A esta edad, la necesidad de succión de los pequeños ya no justifica el que quieran el chupete a todas horas; lo reclaman tan solo porque se ha convertido en un objeto de apego, como puede ser el peluche para algunos o una mantita para otros.

Pero el chupete como objeto de apego no debe prolongarse más allá de los tres años, ya que puede dar lugar a otros problemas, como dificultades en el habla o problemas en la dentición. Por lo tanto, lo más adecuado es retirar el chupete una vez cumplidos los dos años. Estas son algunas ideas…

Hagamos una donación

Hablemos con nuestro hijo. Ya es mayor, los niños de su edad no lo llevan, tiene que decir adiós a su chupete. ¿Qué tal si se lo regala a alguien que lo necesite? Por ejemplo, puede donárselo al bebé de una amiga.

Te doy algo a cambio

En vez de ese chupete, propio de niños pequeños, podemos regalarle a cambio un nuevo amigo. Vayamos con el niño a comprar un peluche o un muñeco que sea su nuevo compañero de juegos y de cama; él elige.

Ritual de despedida

Cogemos su chupete y le pedimos al niño que, como ya es mayor, lo tire a la basura, a un pozo, que lo deje en el balcón para un pájaro… Hay muchas posibilidades en las que él será el protagonista de la decisión.

Árboles de los chupetes

En algunas ciudades se ha establecido la costumbre de colgar en las ramas de un árbol los chupetes de los bebés que se hacen mayores. Es una bonita idea.

Vayamos poco a poco

Hay otra forma, y es quitar el chupete poco a poco. En cualquier caso, no debemos prolongar su uso en el tiempo y, una vez que hayamos tomado la decisión, no demos marcha atrás, aunque el pequeño proteste. La etapa del chupete se acabó para siempre.

Chupar el chupete de nuestros hijos, ¿bueno o malo?

Un reciente estudio afirma que los padres que chupan el chupete de sus hijos pueden ahorrarles alergias. Sin embargo, el Consejo de Dentistas acaba de alertar contra esta práctica.

Chupar el chupete del bebe

La revista Pediatrics ha publicado un estudio según el cual los padres que chupan los chupetes de sus bebés para limpiarlos reducen el riesgo de que sus pequeños desarrollen diversas alergias; posiblemente porque con su saliva transmiten microbios capaces de estimular el sistema inmunológico de los niños.

Los dentistas alertan contra esta práctica

Sin embargo, el Consejo de Dentistas ha alertado sobre la importancia de no chupar los chupetes ni los biberones de los niños, y tampoco probar la comida de los bebés con la misma cuchara que van a utilizar ellos, con el fin de evitar el contagio de caries. Al parecer, el riesgo de transmitir la caries a través de la saliva es muy alto.

En nuestro blog de chupetes personalizados, ya habíamos hablado de los padres que limpian el chupete de su bebé chupándolo ellos, y no recomendábamos esta práctica.

El Consejo General de Colegios de Dentistas rechaza la validez del estudio recientemente publicado en Pediatrics, y afirma que no existen evidencias científicas de que se reduzca el riesgo de alergias, asma o eccemas de tipo alérgico por transmisión de bacterias de la saliva. Por el contrario, sí puede haber un contagio precoz por bacterias cariógenas primarias que aumenta la probabilidad de desarrollar caries en la infancia. Los bebés que se contagian precozmente con estas bacterias tienen más probabilidades de desarrollar caries ya en los dientes de leche.

Caries en niños

La caries es la enfermedad crónica más frecuente durante la infancia. Uno de cada tres niños tiene una caries en sus dientes de leche. Los dentistas recuerdan que el tratamiento en la dentición temporal es igual de importante que en la definitiva, pero apenas un 25 por ciento de los pequeños acuden a un dentista.

Los 5 errores más frecuentes en el uso del chupete

El chupete es bueno para los bebés, porque les calma y previene la muerte súbita, pero no debemos cometer errores en su uso.

Los chupetes tienen su modo de empleo para aprovechar sus beneficios y evitar sus inconvenientes. No cometamos errores como…

1. Dar al bebé el chupete sin desinfectar previamente. Los chupetes nuevos deben esterilizarse antes de su primer uso.

2. Permitir su utilización durante todo el día. El chupete tiene sus momentos: para dormir, cuando el bebé está inquieto… Pero no es un tapón que deba ponerse a todas horas. El uso constante y prolongado limita al niño, utilizar chupete más allá de los tres años puede ocasionar problemas.

3. Mojar el chupete en sustancias dulces. No se debe hacer, porque el azúcar u otros productos edulcorados pueden provocar obesidad y son una amenaza para los dientes. Tampoco se debe mojar el chupete en zumos ni infusiones.

4. Comprar chupetes de baja calidad. Los chupetes tienen que ser de marcas reconocidas y cumplir con todas las normas de seguridad. Los chupetes no son caros, así que no escatimemos y compremos solo aquellos con garantías de fabricación.

5. Lavar el chupete en el lavaplatos. No se recomienda, porque puede dañarse y deformarse. Los chupetes deben tratarse de manera adecuada para evitar accidentes por roturas, desgarros, deterioros… Además, el detergente del lavaplatos es muy agresivo.

 

 

¿Cuándo tirar el chupete?

El chupete, como todo, tiene un tiempo limitado de vida y, por seguridad, no debe utilizarse si presenta algún síntoma de deterioro.

Cada mes o cada dos meses hay que cambiar el chupete. Esto dependerá de su uso: no es lo mismo el niño que solo lo utiliza un ratito al día para conciliar el sueño, que el pequeño que tiene un gran apego por su chupete y lo reclama a todas horas; y tampoco es igual si se trata de un pacífico bebé que de un niño al que le gusta tirar con todas sus fuerzas de la anilla mientras clava sus dientes en la tetina como haría un fiero león con su presa.

Un examen frecuente

Para saber si debemos renovar ya el chupete, conviene revisarlo a menudo, sobre todo el chupete de los niños mayorcitos. Debemos coger la tetina entre los dedos y tirar de ella en todas direcciones para comprobar que está firmemente sujeta y que no presenta ninguna fisura. También es importante observar que las tetinas, de látex o de silicona, conservan su buen color, que no presentan deformaciones ni se han deteriorado con el tiempo.

El que una tetina esté hundida después de esterilizar el chupete o contenga agua es normal. Bastará con ver si recupera su forma cuando le entre aire de nuevo o cuando se expulse el agua.

Además, no es lo mismo el tamaño de un chupete para un recién nacido que para un niño mayor, con lo cual habrá que cambiar de talla cuando sea preciso.

Por último, conviene recordar que es necesario tener varios chupetes en uso a la vez e ir alternándolos para que el bebé no se acostumbre a uno solo y luego quiera ese en exclusiva.

¿Se pueden lavar los chupetes en el lavaplatos?

Algunos padres meten los chupetes al lavavajillas para limpiarlos.

 

En esta vida de falta de tiempo y ayudas electrodomésticas hay padres que se preguntan por qué no meter los chupetes al lavavajillas. Hacerlo no es conveniente porque en este electrodoméstico no se controla la temperatura y eso puede dañar las partes del chupete y los materiales con los que está fabricado, deformar la tetina y deteriorar el plástico del escudo y la anilla, alterar el nombre si el chupete es personalizado… En suma, envejecer el chupete antes de tiempo. Además, los detergentes que se utilizan en el lavaplatos suelen ser muy agresivos, lo cual también va a acortar la vida del chupete.

Cómo lavar los chupetes

Para lavar los chupetes basta con ponerlos unos momentos debajo del chorro del grifo de agua corriente. Si el niño está sano y no es prematuro, es decir, si no requiere unas medidas de higiene especiales, bastará con esterilizarlo la primera vez, antes de su uso, y después, de vez en cuando para evitar que se acumule la suciedad.

Por supuesto, conviene esterilizarlo siempre que ocurra algún incidente de esos típicos de los niños, como que el chupete se caiga en algún sitio poco recomendable.

Para esterilizar el chupete se puede echar en una cazuela con agua hirviendo, dejarlo hervir a borbotones un máximo de 5 minutos y luego, claro, esperar a que se enfríe antes de ofrecérselo al bebé.

El gran dilema con el recién nacido: ¿le damos chupete o no?

Cuando va a nacer un bebé nos planteamos si vamos a ofrecerle chupete o si podremos evitarlo. ¿Qué es mejor?

Ofrecer chupete al recién nacido o no

Hay padres que no quieren ofrecer a su recién nacido un chupete. Pueden tener muchas razones. Una es que piensan que lo que no se conoce, no se echa de menos. De manera que si su bebé no usa chupete, se ahorrarán el tener que comprarlo, los disgustos cuando se pierda en el momento más inoportuno, la dependencia, la posible resistencia a abandonarlo cuando el pequeño tenga unos añitos…

Otros padres piensan que va a ser un rollo estar poniendo el chupete al bebé cuando se le caiga durante la noche y llore pidiendo ayuda porque aún no sabe ponérselo solito.

También se dice que puede interferir en la lactancia, por lo que es preferible esperar a que el niño y la madre sepan cómo funciona el asunto.

Y hay algunas personas que, por principios, están absolutamente en contra del chupete.

Razones a favor

Cada papá y cada mamá pueden actuar con su hijo como consideren más conveniente. Usar chupete no es mejor ni peor, pero nosotros creemos que el chupete tiene más ventajas que inconvenientes, y lo demostramos en muchos posts de este blog.

Algunas de ellas son:

1. El chupete es mejor que el dedo. Es cierto que el niño tiene su dedo siempre a mano, y nunca mejor dicho. Pero el dedo sí puede causar deformaciones y resultará imposible de retirar cuando llegue el momento.

2. Los niños necesitan chupar, hay una necesidad de succión no nutritiva que calman chupando lo que tienen más a mano. Así que más vale ofrecerles algo pensado para ello, higiénico, seguro y bien diseñado. También pueden calmarse con el pecho, pero las mamás no son chupetes.

3. El chupete es un gran consuelo y los niños parecen a veces muy desconsolados. En ocasiones, cuando no tienen hambre, ni sueño, ni están malitos…, se tranquilizan mágicamente con su chupete.

4. Además, el chupete les ayuda a establecer la rutina del sueño y los horarios en su día a día. Así que ¿por qué no ofrecerles un chupete?

Sobre padres que limpian el chupete de su bebé chupándolo ellos…

¿Vosotros lo hacéis?

El chupete es para los niños un amigo muy querido, y lo es también para los padres. Ellos suelen verlo como una especie de interruptor on/off: lo ponen en la boca del bebé y se calla milagrosamente.

Criar niños es maravilloso, muy gratificante, lo mejor de nuestra vida… Pero también tiene situaciones muy estresantes en las que uno desearía —seamos honestos— poder dimitir al menos durante unas horas.

El chupete es una tabla de salvación en muchos momentos en los que los bebés están malitos, molestos, hambrientos, somnolientos, quejicosos… Esa especie de tapón mágico les ayuda a tranquilizarse, apacigua sus males y nos da a los padres una tregua hasta saber qué les ocurre y cómo podemos ayudarlos.

¿Por qué no está bien?

Tal vez por ese importante papel del chupete es por lo que nos lanzamos a limpiarlo como sea cuando se cae al suelo y nuestro hijo lo necesita. Y si no encontramos agua para lavarlo, lo chupamos previamente antes de dárselo al bebé. Esto no está bien principalmente por tres cosas:

1. La saliva de un adulto sano, sin problemas de caries ni de ningún otro tipo en su boca ni en su salud general, contiene bacterias contra las que lo más probable es que el bebé aún no tenga defensas.

2. Chupar el chupete del niño no es un buen ejemplo para él, que deberá aprender cuanto antes a no compartir vasos ni otros utensilios con los demás niños si quiere librarse de numerosos contagios de enfermedades, algunas de ellas graves.

3. No es bueno para los padres. La calle está llena de porquerías, de pises y cacas de animales, de desechos de todo tipo…

La solución en estos casos es llevar varios chupetes de repuesto o bien, tener a mano su botellita de agua para limpiar el chupete cada vez que se caiga al suelo.

Intercambio de chupetes en el cole

¿Es posible evitar los contagios en la guardería?

Intercambio de chupetes en la guarderia

Como bien sabemos los padres, apenas los niños empiezan a ir a la escuela infantil o la guardería se ponen malitos una y otra vez. Al final de la temporada de invierno, tenemos la sensación de que los pequeños han pasado más tiempo enfermos que sanos, más días en casa que en el cole. Los pediatras llaman a esto el síndrome de la guardería.

Los contagios alcanzan a casi al 80 % de los niños que comparten el mismo espacio. Los virus y bacterias más comunes son los que afectan a las vías respiratorias y producen catarros, rinofaringitis, bronquitis, neumonías, laringitis… y también problemas gastrointestinales. Esto ocurre porque los pequeños aún tienen un sistema inmunológico inmaduro, pero también porque lo chupan todo, intercambian chupetes y es difícil mantener la higiene.

Hay que prevenir

Una ventaja de los niños es que igual que enferman suelen curarse fácil y rápidamente. Sin embargo, los padres, cuidadores y maestros podemos hacer mucho para reducir los contagios y ahorrarles problemas:

1. Lavarnos muy a menudo las manos, de manera concienzuda, y hacerlo siempre antes y después de preparar o dar comidas, de cambiar pañales, de ir al baño, de tocar superficies sucias…

2. Mantener la higiene en suelos, mobiliario, utensilios de cocina, juguetes, chupetes, ropa…

3. Ventilar bien las habitaciones y hacerlo a diario.

4. Enseñar hábitos de higiene a los niños: no chupar las cosas, no compartir vasos ni chupetes, sonarse con pañuelos desechables y tirarlos a la basura…

5. Utilizar chupetes personalizados con el nombre para evitar que se confundan. Procurar que los pequeños no los usen mientras juegan para que uno no se lo arrebate a otro (algo muy habitual).

6. Dejar a los niños en casa cuando tengan síntomas de estar malitos y avisar a la escuela para que extreme las precauciones con el fin de evitar contagios.

El chupete como objeto de apego

El chupete como objeto de apego

El mundo no siempre es un lugar amable para los bebés y a veces les resulta difícil adaptarse a tantas novedades, aceptar rutinas e incomodidades, soportar miedos, tolerar frustraciones… Los padres y cuidadores están ahí para dar seguridad y afecto al pequeño y mostrarle que puede confiar en que tendrá todo el cariño necesario.

Pero esto no es posible a todas horas: el niño también tiene que aprender a madurar afectivamente. Y mientras esto sucede, suele necesitar un objeto de consuelo al que aferrarse en los momentos de inseguridad. Para ello, algunos bebés eligen una mantita, otros un peluche o un dudú, los hay que prefieren una prenda suave con el olor de mamá y muchos otros que optan, simplemente, por su chupete.

Todos estos elementos suelen suplir la necesidad de contacto y afecto que tienen los bebés, especialmente al separarse de las personas de apego. Por eso durante la noche, cuando se enfrentan solos a la hora de dormir, es cuando más reclaman sus objetos de consuelo.

No sin mi chupete

Los psicólogos denominan «objetos transicionales» a estos elementos a los que se aferra el pequeño para que le ayuden a superar etapas, a caminar hacia la madurez, a adquirir la independencia emocional de sus figuras de apego.

Es normal que el chupete esté entre los objetos favoritos del niño, porque calma su necesidad de succión no nutritiva y porque ha estado con él desde el primer momento. Conforme nuestro hijo vaya madurando, irá descendiendo su necesidad de este objeto de apego, y pronto llegará el día de decir adiós al chupete.

El primer chupete de nuestro bebé

Antes de que el bebé nazca ya tenemos que tener su chupete preparado. ¿Cuál compramos?

 

El primer chupete debe tener el tamaño adecuado para la pequeña boca del recién nacido; y si el bebé es prematuro, habrá que comprar uno específico para su peso.

En nuestra web tenemos chupetes para recién nacidos. Son chupetes adecuados para 0-6 meses. La tetina es anatómica o fisiológica y puede estar fabricada en silicona o látex, a elegir. Los hay con funda protectora, de diversas formas y con diferentes colores y decoraciones… y en todos es posible poner el nombre del bebé.

Chupetes a gusto del usuario

En realidad da igual cómo elijamos el chupete porque lo verdaderamente importante es que guste al bebé. Por supuesto tenemos que comprar chupetes de calidad y de marcas fiables que cumplan con las normas de seguridad establecidas, como los nuestros, pero será el pequeño quien muestre sus preferencias por uno u otro modelo.

Para recibirle, podemos comprar junto con la canastilla un par de chupetes diferentes, uno de látex y otro de silicona, y con la forma de tetina también distinta y esperar a ver qué decide el nuevo rey de la casa.

Es importante que lo cambiemos, como mucho, cada dos meses y que la talla del chupete también aumente conforme crece el bebé. En cuanto veamos cáles son los gustos de nuestro hijo, estaría bien comprar un par de chupetes más, iguales al elegido, para tener de reserva, por si se pierde o para guardar en casa de los abuelos…