Chupar el chupete de nuestros hijos, ¿bueno o malo?

Un reciente estudio afirma que los padres que chupan el chupete de sus hijos pueden ahorrarles alergias. Sin embargo, el Consejo de Dentistas acaba de alertar contra esta práctica.

Chupar el chupete del bebe

La revista Pediatrics ha publicado un estudio según el cual los padres que chupan los chupetes de sus bebés para limpiarlos reducen el riesgo de que sus pequeños desarrollen diversas alergias; posiblemente porque con su saliva transmiten microbios capaces de estimular el sistema inmunológico de los niños.

Los dentistas alertan contra esta práctica

Sin embargo, el Consejo de Dentistas ha alertado sobre la importancia de no chupar los chupetes ni los biberones de los niños, y tampoco probar la comida de los bebés con la misma cuchara que van a utilizar ellos, con el fin de evitar el contagio de caries. Al parecer, el riesgo de transmitir la caries a través de la saliva es muy alto.

En nuestro blog de chupetes personalizados, ya habíamos hablado de los padres que limpian el chupete de su bebé chupándolo ellos, y no recomendábamos esta práctica.

El Consejo General de Colegios de Dentistas rechaza la validez del estudio recientemente publicado en Pediatrics, y afirma que no existen evidencias científicas de que se reduzca el riesgo de alergias, asma o eccemas de tipo alérgico por transmisión de bacterias de la saliva. Por el contrario, sí puede haber un contagio precoz por bacterias cariógenas primarias que aumenta la probabilidad de desarrollar caries en la infancia. Los bebés que se contagian precozmente con estas bacterias tienen más probabilidades de desarrollar caries ya en los dientes de leche.

Caries en niños

La caries es la enfermedad crónica más frecuente durante la infancia. Uno de cada tres niños tiene una caries en sus dientes de leche. Los dentistas recuerdan que el tratamiento en la dentición temporal es igual de importante que en la definitiva, pero apenas un 25 por ciento de los pequeños acuden a un dentista.

¿Se pueden lavar los chupetes en el lavaplatos?

Algunos padres meten los chupetes al lavavajillas para limpiarlos.

 

En esta vida de falta de tiempo y ayudas electrodomésticas hay padres que se preguntan por qué no meter los chupetes al lavavajillas. Hacerlo no es conveniente porque en este electrodoméstico no se controla la temperatura y eso puede dañar las partes del chupete y los materiales con los que está fabricado, deformar la tetina y deteriorar el plástico del escudo y la anilla, alterar el nombre si el chupete es personalizado… En suma, envejecer el chupete antes de tiempo. Además, los detergentes que se utilizan en el lavaplatos suelen ser muy agresivos, lo cual también va a acortar la vida del chupete.

Cómo lavar los chupetes

Para lavar los chupetes basta con ponerlos unos momentos debajo del chorro del grifo de agua corriente. Si el niño está sano y no es prematuro, es decir, si no requiere unas medidas de higiene especiales, bastará con esterilizarlo la primera vez, antes de su uso, y después, de vez en cuando para evitar que se acumule la suciedad.

Por supuesto, conviene esterilizarlo siempre que ocurra algún incidente de esos típicos de los niños, como que el chupete se caiga en algún sitio poco recomendable.

Para esterilizar el chupete se puede echar en una cazuela con agua hirviendo, dejarlo hervir a borbotones un máximo de 5 minutos y luego, claro, esperar a que se enfríe antes de ofrecérselo al bebé.

Sobre padres que limpian el chupete de su bebé chupándolo ellos…

¿Vosotros lo hacéis?

El chupete es para los niños un amigo muy querido, y lo es también para los padres. Ellos suelen verlo como una especie de interruptor on/off: lo ponen en la boca del bebé y se calla milagrosamente.

Criar niños es maravilloso, muy gratificante, lo mejor de nuestra vida… Pero también tiene situaciones muy estresantes en las que uno desearía —seamos honestos— poder dimitir al menos durante unas horas.

El chupete es una tabla de salvación en muchos momentos en los que los bebés están malitos, molestos, hambrientos, somnolientos, quejicosos… Esa especie de tapón mágico les ayuda a tranquilizarse, apacigua sus males y nos da a los padres una tregua hasta saber qué les ocurre y cómo podemos ayudarlos.

¿Por qué no está bien?

Tal vez por ese importante papel del chupete es por lo que nos lanzamos a limpiarlo como sea cuando se cae al suelo y nuestro hijo lo necesita. Y si no encontramos agua para lavarlo, lo chupamos previamente antes de dárselo al bebé. Esto no está bien principalmente por tres cosas:

1. La saliva de un adulto sano, sin problemas de caries ni de ningún otro tipo en su boca ni en su salud general, contiene bacterias contra las que lo más probable es que el bebé aún no tenga defensas.

2. Chupar el chupete del niño no es un buen ejemplo para él, que deberá aprender cuanto antes a no compartir vasos ni otros utensilios con los demás niños si quiere librarse de numerosos contagios de enfermedades, algunas de ellas graves.

3. No es bueno para los padres. La calle está llena de porquerías, de pises y cacas de animales, de desechos de todo tipo…

La solución en estos casos es llevar varios chupetes de repuesto o bien, tener a mano su botellita de agua para limpiar el chupete cada vez que se caiga al suelo.

Intercambio de chupetes en el cole

¿Es posible evitar los contagios en la guardería?

Intercambio de chupetes en la guarderia

Como bien sabemos los padres, apenas los niños empiezan a ir a la escuela infantil o la guardería se ponen malitos una y otra vez. Al final de la temporada de invierno, tenemos la sensación de que los pequeños han pasado más tiempo enfermos que sanos, más días en casa que en el cole. Los pediatras llaman a esto el síndrome de la guardería.

Los contagios alcanzan a casi al 80 % de los niños que comparten el mismo espacio. Los virus y bacterias más comunes son los que afectan a las vías respiratorias y producen catarros, rinofaringitis, bronquitis, neumonías, laringitis… y también problemas gastrointestinales. Esto ocurre porque los pequeños aún tienen un sistema inmunológico inmaduro, pero también porque lo chupan todo, intercambian chupetes y es difícil mantener la higiene.

Hay que prevenir

Una ventaja de los niños es que igual que enferman suelen curarse fácil y rápidamente. Sin embargo, los padres, cuidadores y maestros podemos hacer mucho para reducir los contagios y ahorrarles problemas:

1. Lavarnos muy a menudo las manos, de manera concienzuda, y hacerlo siempre antes y después de preparar o dar comidas, de cambiar pañales, de ir al baño, de tocar superficies sucias…

2. Mantener la higiene en suelos, mobiliario, utensilios de cocina, juguetes, chupetes, ropa…

3. Ventilar bien las habitaciones y hacerlo a diario.

4. Enseñar hábitos de higiene a los niños: no chupar las cosas, no compartir vasos ni chupetes, sonarse con pañuelos desechables y tirarlos a la basura…

5. Utilizar chupetes personalizados con el nombre para evitar que se confundan. Procurar que los pequeños no los usen mientras juegan para que uno no se lo arrebate a otro (algo muy habitual).

6. Dejar a los niños en casa cuando tengan síntomas de estar malitos y avisar a la escuela para que extreme las precauciones con el fin de evitar contagios.

El primer chupete de nuestro bebé

Antes de que el bebé nazca ya tenemos que tener su chupete preparado. ¿Cuál compramos?

 

El primer chupete debe tener el tamaño adecuado para la pequeña boca del recién nacido; y si el bebé es prematuro, habrá que comprar uno específico para su peso.

En nuestra web tenemos chupetes para recién nacidos. Son chupetes adecuados para 0-6 meses. La tetina es anatómica o fisiológica y puede estar fabricada en silicona o látex, a elegir. Los hay con funda protectora, de diversas formas y con diferentes colores y decoraciones… y en todos es posible poner el nombre del bebé.

Chupetes a gusto del usuario

En realidad da igual cómo elijamos el chupete porque lo verdaderamente importante es que guste al bebé. Por supuesto tenemos que comprar chupetes de calidad y de marcas fiables que cumplan con las normas de seguridad establecidas, como los nuestros, pero será el pequeño quien muestre sus preferencias por uno u otro modelo.

Para recibirle, podemos comprar junto con la canastilla un par de chupetes diferentes, uno de látex y otro de silicona, y con la forma de tetina también distinta y esperar a ver qué decide el nuevo rey de la casa.

Es importante que lo cambiemos, como mucho, cada dos meses y que la talla del chupete también aumente conforme crece el bebé. En cuanto veamos cáles son los gustos de nuestro hijo, estaría bien comprar un par de chupetes más, iguales al elegido, para tener de reserva, por si se pierde o para guardar en casa de los abuelos…

¿Problemas en la piel por el uso del chupete?

Algunos niños presentan una erupción alrededor de la boca que puede ser causada por el uso del chupete.

No es raro que los bebés tengan irritaciones, granitos, escoceduras… alrededor de la boca. El babeo excesivo durante la dentición, los restos de zumo o de alimentos, junto con el roce del escudo o base del chupete en la delicada piel del bebé pueden causar algún tipo de problema que, generalmente, no reviste mayor importancia.

Otras veces estas irritaciones se deben a un trastorno o enfermedad incipiente; en ese caso, habrá que consultar con su pediatra.

Unos días de observación

Cuando observamos que, pese a la irritación, el pequeño no tiene fiebre ni ampollas en el interior de su boca y no parece molesto, que come y juega normalmente, podemos limitarnos a esperar que la piel mejore por sí sola en pocos días.

En estos casos, conviene tomar medidas preventivas para evitar que la erupción vaya a peor:

 Mantener la zona limpia y no aplicar ningún producto, salvo que el pediatra lo haya indicado.

 Secar el babeo con una gasa suave, mediante ligeros toquecitos, sin frotar.

 Limitar el tiempo de uso del chupete; ofrecérselo al bebé solo cuando vaya a dormir.

 Hervir el chupete a menudo durante al menos cinco minutos para evitar la proliferación de gérmenes. Mantener una buena higiene del chupete siempre es esencial.

Cuidado con los hongos

Si observamos que el bebé tiene candidiasis bucal, algo muy frecuente en los niños pequeños, habrá que acudir al médico, ya que, probablemente, recetará algún medicamento para curar el problema. En este caso, también dará indicaciones para la correcto lavado de las manos de la persona que cuide al bebé, sobre la higiene del pecho materno y los sujetadores si el niño mama, la esterilización de chupetes y tetinas, etc. Además, será importante evitar que los niños compartan chupetes y juguetes que chupen en el parque o en la escuela infantil.

Por supuesto, para evitar erupciones provocadas por el chupete, hay que ofrecer al bebé solo chupetes homologados, de una marca fiable y con los debidos orificios de aireación en el escudo.

¿Cada cuánto tiempo cambiar el chupete?

Los bebés son “conservadores” y cuando quieren un chupete, solo quieren ese.

Hay niños que tienen un chupete viejo, deformado, a punto de romperse, con adherencias y motitas sospechosas, con una tonalidad rara… pero son fieles a él, solo quieren ese y no hay forma de que acepten un chupete nuevo.

Parece que los bebés actúan con sus chupetes como algunos adultos con sus viejos zapatos informes, pasados de moda, con suelas irregulares, aspecto ruinoso… y, sin embargo, se resisten a tirarlos.

Tiene sus riesgos

Ya sabemos el dicho de que somos «animales de costumbres» y eso parece ser así desde la cuna. Pero tener un chupete deteriorado es peligroso; primero porque el látex o la silicona erosionados pueden acumular gérmenes que ni siquiera se eliminen con la esterilización, y después porque la tetina de los chupetes viejos corre el riesgo de rasgarse y provocar un accidente.

Más vale prevenir

Para no alimentar el apego excesivo por un solo chupete conviene tener varios desde un primer momento, y ofrecerlos al bebé indistintamente; o bien contar con uno para dormir, otro para la calle, uno más para casa de los abuelos… Si el chupete se va a utilizar en el parque o la escuela infantil, es importante que sea un chupete personalizado con su nombre para que no haya equívocos ni intercambio de gérmenes.

También es recomendable cambiar el chupete a menudo. Algunos pediatras aconsejan dar al bebé un nuevo chupete cada mes. De este modo evitaremos el amor en exclusiva por uno solo y perderlo nunca será un drama.

Para que no haya rechazo a un nuevo chupete hay que eliminar posibles olores y sabores de fábrica; así, antes de utilizar un chupete por primera vez, debemos introducirlo en una cazuela con agua hirviendo durante unos minutos. Una vez frío, se lo daremos al bebé.

Toallitas limpiachupetes

Son un producto muy socorrido para llevar en el bolso cuando salimos de casa con niños.

Los chupetes infantiles cumplen con esa inexorable ley de caerse en los suelos más sucios y en los momentos más inoportunos. Padres y madres hemos visto con horror en multitud de ocasiones cómo el chupete de nuestro bebé se rebozaba en tierra, flotaba en un charco callejero y cosas mucho peores.

Las toallitas limpiachupetes están para los momentos en que no tenemos agua ni jabón a mano, o que nos parece insuficiente poner bajo el chorro de una fuente (si la hay) o de la botellita de agua un chupete posiblemente contaminado con sustancias poco recomendables.

Un fondo de bolso

Estas toallitas están especialmente pensadas para estos casos. Son toallitas húmedas, desinfectantes, no contienen alcohol, no tienen olor ni sabor, con lo cual no producen rechazo ni desagrado en el bebé.

No salen baratas, pero tampoco gastaremos tantas, y vienen muy bien cuando estamos por la calle para limpiar tanto el chupete, como el mordedor, un juguete sucio… Así pues, son un elemento más que llevar en la bolsa de paseo o en el bolso propio cuando se tienen niños en edad de utilizar chupete.

¿Hay que esterilizar los chupetes nuevos?

Antes de dar al bebé un nuevo chupete conviene esterilizarlo, aunque venga en su envase bien cerrado.


Normalmente, los chupetes vienen listos para su utilización, pero si los esterilizamos antes de ofrecérselos al bebé, nos aseguramos de eliminar gérmenes que hayan podido depositarse durante el proceso de fabricación, manipulación y envasado. También, claro está, conviene esterilizarlos si se ha grabado en ellos el nombre del pequeño propietario, en el caso de que se trate de chupetes personalizados. Esto garantiza una total tranquilidad, sobre todo si hablamos de bebés recién nacidos o con algún problema de salud.

No  hay que pasarse

Los niños están expuestos a multitud de gérmenes; normal, porque el mundo está lleno de ellos. Esto no es malo en sí, ya que contribuye a que su sistema inmunitario vaya reforzándose y creando defensas contra posibles virus y bacterias dañinos. Los bebés que toman el pecho están protegidos por las defensas que la madre les transmite a través de su leche. Es decir, que no debemos obsesionarnos con la higiene, pero tampoco descuidarla.

La primera vez

Antes de utilizar un chupete por primera vez, debemos introducirlo en una cazuela con agua hirviendo durante 5-10 minutos. También podemos emplear esterilizadores de vapor eléctricos o los que se comercializan para el microondas. Después, hay que dejarlo enfriar y secar.

Si preferimos la esterilización en frío, en las farmacias venden productos químicos que se añaden al agua donde sumergir los chupetes.

Un niño habituado al chupete y privado de él puede ser peor que la alarma de una sucursal bancaria. Así que en caso de urgencia, es decir, si no podemos esterilizar el chupete por lo que sea, debemos lavarlo con agua caliente y jabón y, a continuación, aclararlo bien.

¿Y después de esta primera vez? ¿Cada cuánto esterilizar el chupete? La higiene del chupete depende de muchas variables: la edad, el ambiente, los hábitos…

¿El chupete deforma los dientes?

¿Puede perjudicar el chupete el correcto desarrollo de la dentición?

Los estudios científicos han desmentido las teorías de los enemigos del chupete. Ya hace tiempo que se sabe que el chupete no tiene ningún efecto nocivo si se abandona a una edad razonable. La Sociedad Española de Odontopediatría así lo afirma: «el chupete no produce malformaciones dentales si se abandona antes de los tres años».

Efecto en los dientes

Algunos dentistas incluso creen que el chupete podría ser beneficioso en la formación correcta de los dientes. Según sus estudios, el efecto de chupar hace que los dientes inferiores se coloquen hacia adentro y los superiores hacia afuera; es decir, que la mordida sea la correcta. En aquellos casos en que la mordida empieza a ser demasiado abierta, se corrige rápidamente siempre que el hábito de usar chupete se abandone antes de los cuatro años.

Además, la succión del chupete activa los músculos de la cara y la boca, algo muy beneficioso en el desarrollo armónico facial y bueno para evitar maloclusiones.

Así que los consejos para cuando salen los dientes son:

 Ofrecer al bebé mordedores para aliviar las molestias en las encías.

 Vigilar el correcto estado del chupete por si el niño lo muerde y lo rasga, con el fin de cambiarlo antes de que se produzca un accidente.

 Y, por supuesto, nunca untar los chupetes con sustancias dulces.