15 consejos para que tu bebé duerma bien

El consejo más importante es tener paciencia, porque puede que hasta los 10 o los 12 meses no duerma toda la noche de un tirón.

Consejos sueño bebes

Además de la paciencia, hay otros consejos que ayudan a conseguir que tu bebé duerma bien:

1. Respeta siempre la misma hora para acostar a tu hijo.

2. Juega mucho con él durante el día y demuéstrale cuánto le quieres.

3. No realices actividades bruscas ni excitantes con él durante el tiempo previo a irse a dormir.

4. Vigila las condiciones de comodidad de su cuna, colchón firme, edredón suave, tejidos naturales…

5. Mantén la temperatura adecuada en su habitación.

6. Evita sombras o siluetas que puedan resultarle inquietantes con poca luz.

7. Ventila todos los días su cuarto.

8. El baño antes de acostarse es un buen relajante.

9. Abrígale lo justo y ponle un pijama cómodo, aunque no sea el más bonito.

10. Dale su chupete, su mantita o su muñeco de compañía.

11. Procura que el bebé asocie la hora de dormir con un rato agradable, de cariño e intimidad. Una canción, un poema o el cuento de buenas noches, en cuanto tenga edad, son el mejor preludio para indicarle que llega el momento de separarnos… hasta mañana.

12. Inventa una frase cariñosa de despedida que utilices siempre.

13. Sal de la habitación antes de que se duerma.

14. No le cierres la puerta, entórnala y reduce la luz hasta la penumbra, no hasta la total oscuridad.

15. Acude cada vez que te llame, comprueba que todo está bien, ofrécele su chupete si se le ha caído, dale un beso, repite la frase cariñosa de despedida y sal de su cuarto siempre antes de que se duerma.

Ten paciencia. Tener un bebé es cansado, pero crecerá mucho antes de lo que te gustaría.

¿Cuáles son los nombres de moda para bebés?

El Instituto Nacional de Estadística publica cada año los nombres de los recién nacidos en España. ¿Sabes cuáles son los nombres de moda para bebés?

Chupetes personalizados

La elección del nombre para el futuro bebé suele ser uno de los temas más discutidos y opinados en familia durante la gestación. Papá puede querer una cosa y mamá otra; a veces, cuando los dos están de acuerdo, son los abuelos quienes piensan que sería mejor otro nombre; y hasta puede ser que nuestra hermana se empeñe en que no le demos el disgusto de llamar «así» a su primera sobrina… Todo el mundo tiene sus preferencias y nadie deja de dar su opinión.

La elección del nombre no es algo menor, hay que atender a diversos criterios y tener en cuenta muchos factores que podéis leer en anteriores posts de nuestro blog de chupetes personalizados.

Top 10 de los nombres para niños

En 2013, según datos del Instituto Nacional de Estadística, estos son los 10 nombres más elegidos por los padres para sus hijos varones:

  1. Hugo
  2. Daniel
  3. Pablo
  4. Alejandro
  5. Álvaro
  6. Adrián
  7. David
  8. Mario
  9. Diego
  10. Javier

Top 10 de los nombres para niñas

Los 10 nombres de niñas que han tenido más éxito en 2013, según consta en el INE, han sido:

  1. Lucía
  2. María
  3. Paula
  4. Daniela
  5. Martina
  6. Carla
  7. Sara
  8. Sofía
  9. Valeria
  10. Julia

Nuestro ranking

En Chupetes.com hemos establecido nuestro propio ranking de nombres en 2013 y los ganadores han sido: Pablo, Alejandro y Daniel los nombres más elegidos para personalizar los chupetes de niño. Y María, Lucía y Carmen los que más han abundado, por este orden, al solicitar chupetes personalizados para niñas.

Solo quiere su viejo chupete

Algunos niños no quieren más que su viejo chupete y es imposible cambiárselo por uno nuevo.

Chupetes personalizados

¿El chupete de vuestro hijo tiene la tetina amarillenta, deformada por el uso e incluso con pelusillas incrustadas en la goma? No dudamos de vuestros desvelos como padres, porque sabemos de niños a los que no hay forma de cambiarles su viejo chupete por uno nuevo sin provocar un drama en toda regla. ¿Qué hacer con estos nostálgicos?

Cuando un niño prefiere su chupete «de toda la vida» es como cuando quiere el suave camisón usado de mamá, una almohadita polvorienta o su peluche renegrido. Ha elegido su objeto de apego y no soporta que le den el cambiazo.

Podemos transigir un poco, pero llegará un momento que la seguridad y la higiene estén por encima y no nos quedará otro remedio que disgustar a nuestro pequeño. Eso sí, de la manera menos traumática posible.

Lo mejor es que procuremos lavar su dudú, su sabanita o lo que sea de vez en cuando y, para que no proteste, hay que hacerlo a mano, con un jabón neutro, sin perfume y sin suavizante. Sería deseable que la prenda se secara al sol un rato o al aire libre, pero también la secadora es buena, porque nos permitirá tener pronto la prenda como nueva.

Es el momento del cambio

Con el chupete, lo ideal es tener varios desde un primer momento. Pero si ya es demasiado tarde, tendremos que ir introduciendo el nuevo, que deberá ser más vistoso, con un color atractivo o un chupete personalizado con su nombre… Algo, en fin, que lo presente como una ventaja a ojos del niño. Al principio podemos dárselo a ratos para que vaya tomando «sabor» y al bebé no le resulte extraño. No olvidéis que antes del primer uso, hay que esterilizar cualquier chupete, por muy envasado que venga de fábrica. Una vez que el pequeño empiece a aceptar el nuevo chupete, retiraremos el viejo, y, a partir de ahora, procuraremos que siempre tenga varios en uso.

En el caso de que la tetina esté rota, existe peligro y, por lo tanto, no podemos andar con contemplaciones: la sustitución del viejo chupete por uno nuevo deberá hacerse de forma inmediata.30

A mordiscos con el chupete

Tener dientes es una gran ventaja. Muchos bebés se muestran tan encantados con esta novedad que les da por practicar y liarse a mordiscos con su chupete.

Morder el chupete

¿Tu hijo aprieta con los dientes la tetina del chupete y tira en dirección contraria con todas sus fuerzas? Es normal.

Por una parte su instinto de succión ha disminuido con los meses, y ahora la actividad de chupar y chupar empieza a no parecerle tan divertida ni necesaria. Ya no es el bebé pequeño que dormía o comía, y viceversa. Ahora puede hacer un montón de cosas apasionantes y empieza a ser mucho más autónomo.

Ha descubierto que con sus nuevos dientecitos puede roer, rasgar, romper… y eso es toda una novedad que necesita practicar. Además, aprisionar la tetina de su chupete con las encías, donde aún no han irrumpido los dientes, también le ayuda a calmar algunas molestias y contribuye a que las piezas dentales afloren.

El chupete no se muerde

El problema es que los chupetes no están pensados para ser mordidos. Los chupetes calman, satisfacen el instinto de succión, alivian los dolores y los miedos, inducen el sueño, establecen rutinas, fijan hábitos, previenen la muerte súbita… pero no son para morderlos. Para eso están los mordedores.

Cuando un bebé empieza a morder su chupete corre el riesgo de romper la tetina, desgarrarla y, tal vez, ingerir algún trozo. Lo normal es que no sea grave, pero puede serlo. Por eso los padres harán bien en evitar que esto ocurra.

Si el bebé empieza a morder el chupete, hay que:

 Retirar el chupete de su boca y decirle «NO, el chupete es para chupar, no para morder».

♥ Ofrecerle un mordedor en su lugar.

 Procurar darle el chupete exclusivamente para dormir.

 Revisar cada día el buen estado de las tetinas de los chupetes, y sustituirlos cuando tengan alguna erosión o desgarro.

♥ Plantearse si ya ha llegado el momento de decir adiós al chupete.

 

Todo se lo lleva a la boca

Los bebés se llevan todo a la boca. Es normal, porque en esa zona tienen una mayor sensibilidad. Probar todo lo que pillan es la mejor forma de conocer el mundo.

Todo se lo lleva a la boca mordedores

En la boca del bebé la concentración de terminaciones nerviosas es mayor que en cualquier otra parte de su cuerpo, así que para saber exactamente cómo es algo, si está duro o blando, si es áspero o suave, caliente o frío…, lo más rápido es probarlo.

Los niños se llevan todo a la boca hasta después de su segundo año de vida. Además, durante la etapa de la dentición, el afán chupador se intensifica, porque la mayoría de los bebés sufren molestias en las encías y necesitan morder, roer, rasgar, rozar, aplastar… para facilitar la erupción de dientes y muelas.

Los adultos hemos olvidado cómo era ese proceso, pero, según parece, a los pequeños les provoca dolor, irritación y unas ganas locas de frotar sus encías con cualquier cosa. Tenemos que permanecer alertas para evitarles riesgos, como que se lleven a la boca productos peligrosos que puedan tragar o que resulten antihigiénicos.

En boca tapada…

Una solución es ponerles el chupete en situaciones de peligro o de empecinamiento por comerse el móvil de mamá o la mesa de la sala de espera del pediatra. Así, si tienen la boca ocupada, no les interesará tanto probar cualquier objeto inadecuado.

Otra opción es procurarles elementos seguros con los que satisfagan su necesidad de morder, y para ello se han inventado los mordedores. Estos elementos deben poder esterilizarse y estar fabricados con materiales no tóxicos. A nosotros nos gusta el mordedor chupete de Sophie la jirafa, práctico, ergonómico, ideal para que el bebé lo manipule con sus pequeñas manitas. Tiene un efecto masajeador que alivia las molestias de las encías, el dolor y la inflamación.

Mordedores para calmar y aprender

Pero el mordedor de Sophie la jirafa es también un juguete y, como tal, tiene funciones didácticas. Gracias a su forma, facilita la prensión, manipulación, agarre… para que el bebé ejercite la motricidad fina y aprenda a diferenciar entre sus diversas texturas, relieves, rugosidades… El mordedor chupete de Sophie la jirafa es cien por cien natural, fabricado con caucho, sin pinturas, seguro y atóxico, un agradable compañero de juegos que alivia molestias. Y puede usarse desde el nacimiento.

¿Por qué es mejor un chupete personalizado?

No se trata solo de una cuestión de gusto o estética, que también. Los chupetes personalizados tienen ventajas añadidas.

Chupetes personalizados

Es obvio que a nosotros nos gustan los chupetes personalizados, por eso los vendemos. Pero además creemos que tienen ventajas sobre los chupetes normales y corrientes.

Comunicación

Vivimos en la era de la comunicación, y un chupete personalizado con el nombre del bebé o la frase que sus padres prefieran es una especie de tarjeta de presentación que dice algo del pequeño propietario o de sus papás. Además, el bebé puede aprender antes a identificar su nombre si se acostumbra a verlo escrito en sus objetos personales.

Obsequio

Los chupetes personalizados son un bonito regalo. Si nuestro mejor amigo va a convertirse en padre y ya sabe si el futuro bebé será Alejandro o Alejandra, quedaremos muy bien llevando a la maternidad un chupete personalizado de regalo cuando nos avise de que el recién nacido ya está aquí.

Higiene

El chupete personalizado es muy útil en las escuelas infantiles para que no haya confusión con el de otros niños a la hora de la siesta o durante el juego, en el parque, etc. Los educadores agradecerán saber siempre a quién pertenece cada chupete y contribuiremos a evitar los habituales contagios en la guardería.

Comodidad

Nuestros clientes pueden elegir el modelo de chupete personalizado que más les guste en nuestra web, teclear ellos mismos la frase que más les guste o el nombre de su bebé, decidir cuántos chupetes quieren y recibirlos cómodamente en su domicilio al cabo de unos días. El servicio de correos llevará el pedido a cualquier lugar del mundo.

Exclusividad

El chupete personalizado es un elemento de distinción: nuestro bebé, que es el más exclusivo del mundo, se merece utilizar chupetes con su propio nombre.

Además, nuestros chupetes son absolutamente seguros, de gran calidad, fabricados en Europa por marcas de prestigio y cumplen con las más estrictas normativas.

Intercambio de chupetes en el cole

¿Es posible evitar los contagios en la guardería?

Intercambio de chupetes en la guarderia

Como bien sabemos los padres, apenas los niños empiezan a ir a la escuela infantil o la guardería se ponen malitos una y otra vez. Al final de la temporada de invierno, tenemos la sensación de que los pequeños han pasado más tiempo enfermos que sanos, más días en casa que en el cole. Los pediatras llaman a esto el síndrome de la guardería.

Los contagios alcanzan a casi al 80 % de los niños que comparten el mismo espacio. Los virus y bacterias más comunes son los que afectan a las vías respiratorias y producen catarros, rinofaringitis, bronquitis, neumonías, laringitis… y también problemas gastrointestinales. Esto ocurre porque los pequeños aún tienen un sistema inmunológico inmaduro, pero también porque lo chupan todo, intercambian chupetes y es difícil mantener la higiene.

Hay que prevenir

Una ventaja de los niños es que igual que enferman suelen curarse fácil y rápidamente. Sin embargo, los padres, cuidadores y maestros podemos hacer mucho para reducir los contagios y ahorrarles problemas:

1. Lavarnos muy a menudo las manos, de manera concienzuda, y hacerlo siempre antes y después de preparar o dar comidas, de cambiar pañales, de ir al baño, de tocar superficies sucias…

2. Mantener la higiene en suelos, mobiliario, utensilios de cocina, juguetes, chupetes, ropa…

3. Ventilar bien las habitaciones y hacerlo a diario.

4. Enseñar hábitos de higiene a los niños: no chupar las cosas, no compartir vasos ni chupetes, sonarse con pañuelos desechables y tirarlos a la basura…

5. Utilizar chupetes personalizados con el nombre para evitar que se confundan. Procurar que los pequeños no los usen mientras juegan para que uno no se lo arrebate a otro (algo muy habitual).

6. Dejar a los niños en casa cuando tengan síntomas de estar malitos y avisar a la escuela para que extreme las precauciones con el fin de evitar contagios.

El chupete como objeto de apego

El chupete como objeto de apego

El mundo no siempre es un lugar amable para los bebés y a veces les resulta difícil adaptarse a tantas novedades, aceptar rutinas e incomodidades, soportar miedos, tolerar frustraciones… Los padres y cuidadores están ahí para dar seguridad y afecto al pequeño y mostrarle que puede confiar en que tendrá todo el cariño necesario.

Pero esto no es posible a todas horas: el niño también tiene que aprender a madurar afectivamente. Y mientras esto sucede, suele necesitar un objeto de consuelo al que aferrarse en los momentos de inseguridad. Para ello, algunos bebés eligen una mantita, otros un peluche o un dudú, los hay que prefieren una prenda suave con el olor de mamá y muchos otros que optan, simplemente, por su chupete.

Todos estos elementos suelen suplir la necesidad de contacto y afecto que tienen los bebés, especialmente al separarse de las personas de apego. Por eso durante la noche, cuando se enfrentan solos a la hora de dormir, es cuando más reclaman sus objetos de consuelo.

No sin mi chupete

Los psicólogos denominan «objetos transicionales» a estos elementos a los que se aferra el pequeño para que le ayuden a superar etapas, a caminar hacia la madurez, a adquirir la independencia emocional de sus figuras de apego.

Es normal que el chupete esté entre los objetos favoritos del niño, porque calma su necesidad de succión no nutritiva y porque ha estado con él desde el primer momento. Conforme nuestro hijo vaya madurando, irá descendiendo su necesidad de este objeto de apego, y pronto llegará el día de decir adiós al chupete.

El primer chupete de nuestro bebé

Antes de que el bebé nazca ya tenemos que tener su chupete preparado. ¿Cuál compramos?

 

El primer chupete debe tener el tamaño adecuado para la pequeña boca del recién nacido; y si el bebé es prematuro, habrá que comprar uno específico para su peso.

En nuestra web tenemos chupetes para recién nacidos. Son chupetes adecuados para 0-6 meses. La tetina es anatómica o fisiológica y puede estar fabricada en silicona o látex, a elegir. Los hay con funda protectora, de diversas formas y con diferentes colores y decoraciones… y en todos es posible poner el nombre del bebé.

Chupetes a gusto del usuario

En realidad da igual cómo elijamos el chupete porque lo verdaderamente importante es que guste al bebé. Por supuesto tenemos que comprar chupetes de calidad y de marcas fiables que cumplan con las normas de seguridad establecidas, como los nuestros, pero será el pequeño quien muestre sus preferencias por uno u otro modelo.

Para recibirle, podemos comprar junto con la canastilla un par de chupetes diferentes, uno de látex y otro de silicona, y con la forma de tetina también distinta y esperar a ver qué decide el nuevo rey de la casa.

Es importante que lo cambiemos, como mucho, cada dos meses y que la talla del chupete también aumente conforme crece el bebé. En cuanto veamos cáles son los gustos de nuestro hijo, estaría bien comprar un par de chupetes más, iguales al elegido, para tener de reserva, por si se pierde o para guardar en casa de los abuelos…

¿El chupete dificulta el habla?

Muchos padres se preguntan si el uso del chupete puede retrasar la adquisición del lenguaje.

¡Pues claro que sí! El chupete dificulta el habla porque con algo en la boca se habla muy mal. Así que los padres harán bien en «racionar» el uso del chupete a partir de cierta edad y favorecer el aprendizaje del lenguaje en su hijo.

El chupete tiene su momento

Alrededor del año, los niños dicen sus primeras palabras intencionadas: agua, papá, mamá…, pero ya comprenden mucho más de lo que son capaces de comunicar porque los padres atentos han venido hablando a su bebé desde el primer día.

Enseguida nuestro pequeño empezará a decir frases de dos palabras «Mamá guapa» o «Dame pan». Y a partir de ahí su lenguaje irá creciendo a una velocidad de vértigo. Cada día nos sorprenderá con nuevas ocurrencias.

A estas edades el chupete debe limitarse a la noche y a ciertos momentos de inquietud o tristeza del pequeño, pero no debe estar en su boca habitualmente. Ahora tiene que aprender a comunicarse y no limitarse a señalar con el dedo lo que quiere con el chupete puesto a modo de tapón. Si trata de decirnos algo con su chupete en la boca, le responderemos: «Quítate el chupete, porque así no puedo entenderte».

Podemos ayudarle

Para que nuestro hijo progrese en el aprendizaje del lenguaje debemos…

♥ Escucharle atentamente cuando intente decirnos algo, animarle a expresarse y hacerle preguntas para ayudarle: «¿Quieres la pelota? ¿Te la doy yo porque está lejos? ¿Prefieres alcanzarla tú?…».

 Hablarle mucho cuando juguemos con él, pero también cuando estemos haciendo cualquier otra cosa: «Voy a preparar la cena. Esto es un huevo, los huevos los ponen las gallinas, como la de tu cuento… ¿Recuerdas qué pollito tan pequeño tenía?…».

 No le interrumpamos para corregirle; es mejor esperar y luego repetir bien lo que el niño ha dicho mal: «Me he ponido el tete», «Sí, ya veo que te has puesto el chupete para irte a la cama».

♥ Darle tiempo para que hable y no precipitarnos a facilitarle lo que señala con el dedo.

♥ Ampliar lo que dice nuestro hijo para que vaya adquiriendo más vocabulario. Si pide: «Tero pan», decirle: «Sí, ya sé que tienes hambre. Voy a darte una merienda muy rica. ¿Quieres galletas o fruta?…».

Así, poco a poco, nuestro hijo irá aprendiendo a comunicarse y pronto llegará el día de decir adiós al chupete.