Los bebés necesitan tiempo para aprender a dormir solos

Los bebés vienen de serie con la función de dormir. Es decir, que llegan al mundo y ya saben dormir un montón de horas, cada vez que tienen sueño o están cansados. Pero, poco a poco, hay que enseñarles a dormirse solitos y en el horario que a los adultos nos conviene.

Enseñar a dormir solos

Lo más importante para que el bebé vaya adaptándose al horario de la familia y al de la sociedad en la que va a vivir, ir al cole, etc. es establecer rutinas desde el primer día. Las rutinas ayudan a los bebés a sentirse tranquilos; así saben que después del baño toca el masaje, y después viene la cena, y después hay que ir a la cuna…

Tenemos que hacerle notar que no es lo mismo la noche que el día. Durante las siestas diurnas hay luz, aunque sea más tenue, y los sonidos normales del hogar; cuando llega la noche, hay penumbra y reina un mayor silencio.

Siempre a la misma hora

Cuando metamos al bebé en su cunita, debemos decirle unas palabras cariñosas, cantar una cancioncilla, recitar un poema, hacerle unas caricias… Más adelante, le contaremos el cuento de buenas noches. Este rato no tiene por qué prolongarse demasiado, pero sí indicar al bebé que llega el momento de separarnos, aunque estaremos cerca. Y que le dejamos en un lugar amable, con su chupete o su dudú. Antes de que se duerma, saldremos de la habitación diciendo una frase cariñosa.

Si se despierta, acudiremos para ver qué le ocurre, sin jalearle demasiado, en silencio, con la luz tenue y repetiremos el ritual de darle su chupete, hacerle unas caricias y despedirnos cariñosamente con la frase de siempre.

Hay que tener paciencia: los bebés tardan un tiempo en conseguir dormir de un tirón y hasta los 6 meses aproximadamente necesitarán ser amamantados también por la noche. Con rutinas y cariño, conseguiremos que ellos pasen buenas noches y nosotros también.

Dudú Sophie la jirafa, un amigo inseparable

Los niños necesitan un objeto de consuelo que les ayude a enfrentarse al mundo.

El objeto de consuelo suele ser algo inseparable a lo que el niño se aferra en los momentos difíciles o a la hora de dormir.

Es él quien lo elige: puede ser una almohadita, una manta, una tela suave, como un pañuelo de seda o el camisón de mamá, un muñeco blandito y achuchable, un peluche…

Pero también nosotros podemos ofrecer a nuestro pequeño un doudou o dudú, que le proporcione apoyo y le ayude a ser más independiente, a necesitar menos a su mamá y su papá.

Sophie duerme con el bebé

El objeto de consuelo está siempre relacionado con sensaciones suaves y agradables. Por eso nosotros proponemos este dudú de Sophie la jirafa, suave, cálido, reconfortante y de colores tranquilizadores. Es fácilmente agarrable, gracias a su tamaño (30 x 30 cm), y a los nudos de cada extremo. Cuenta con un trabilla para sujetar el chupete.

El dudú Sophie la jirafa es completamente seguro, lavable, está fabricado en algodón 100 % ecológico y es hipoalergénico. ¡Dan ganas de abrazarlo!

Una amistad duradera

La necesidad del amigo de consuelo puede empezar muy pronto, hacia los 6-8 meses, cuando tratamos de enseñar al bebé a dormirse por sí mismo. El dudú será su amigo inseparable hasta bien entrados los tres años.